cuaderno austral (24): última mañana en Baires

24

última mañana en Baires

Por fin, ya fuera de túneles,

de intermedias pesadillas

y de obligadas pausas,

regreso a Baires, la acogedora,

la que pare urbanitas y viajeros,

la que sintetiza pesadillas,

la que se nutre de éste,

mi último día argentino.

Es verano todavía,

pronto regresaré al invierno.

Ello me incomoda, hace que

me aferre a ese regusto austral

que perdura en mis papilas

y en mi olfato, que pronto,

¡vaya fastidio!, se disipará

como se disipan los recuerdos,

para luego, mucho tiempo después,

en cualquier situación

recuperarlo puntualmente;

fogonazos de existir

del subconsciente, la naturaleza

 es así, caprichosa,

disparatada, añorada…

Y ¡ay! este sol bonaerense,

mi Buenos Aires querido

(canturreo bajito)

aún no me he marchado

y ya te echo de menos.

Un rastro recondujo mi fantasía.

Bien sabía lo que me aguardaba,

siempre es así, aquí, allí,

en todas partes dirigimos

el destino, somos caprichoso,

o no, para eso está el tiempo,

para manipularlo, o no,

para revivirlo, o no,

para reubicarlo a nuestro antojo,

o no. Interpreto por tanto:

he estado donde jamás

hubiera debido.

Y vengo, y vuelvo, y soy.

Y puede que por ello,

ese espacio y ese tiempo

que estimé mío, estuviera

ya disipado cuando llegué,

que haya viajado con mi espectro.

Sí, creo que es lo que he hecho,

tanto al ir como al regresar

es lo que hago y ahora,

sin embargo, siento su carencia,

algo me falta, en algo, osado de mí,

me he excedido, dejado abrasar

por la cegadora luz de un rastro

que no existía y creí respirar

y empecinado he perseguido.

Última mañana en Baires,

recuerdos abrasados,

otro yo por siempre custodiado

por una luz cegadora,

llámese, si se prefiere,

mi pasión austral.

2 comentarios

  1. ¡Bonita síntesis- sentimental como colofón< ¿ es el último?> de un viaje en solitario, en el que sin embargo a veces, me he sentido-sentada en el asiento ( permiteme el juego de palabras) a lado tuyo. Gracias por invitarme a viajar de polizón, pues de alguna manera añade un punto de aventura al viaje…

  2. Hola Pura.
    gracias por pasar y dejar constancia como siempre. Y no, no es el último, quedan algunos; pero no te preocupes, que no se preocupen los lectores, son pocos y os dejo en paz… jajaja
    El viaje es tuyo, imagina, imagina…
    Nunca olvidaré aquel viaje.

    E.J.

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