CCC Nº VII. LA PIERNA

Cuando el metro se puso en marcha demostré a los presentes mi excelente forma física. Un acompasado braceo y los saltos cadenciosos que daba con mi pierna libre a lo largo del andén, alcanzaron para que mantuviese el equilibrio a pesar de la progresiva aceleración del convoy.

Es increíble lo que la premura de unos instantes vividos intensamente puede transmitir al acervo personal. Porque, efectivamente, bastaron segundos para almacenar en mi cerebro las caras de cada una de aquellas personas, que asistían expectantes, espectadores, al premonitorio espectáculo que les había caído en suerte allí, en el vagón de metro, en cuyo interior una de mis piernas permanecía atrapada por las malévolas puertas, que se me habían cerrado de golpe sin dar tiempo a que saliera, del todo. Un viajero procuraba baldíamente abrir las malditas puertas, otro, el gafe de turno, vociferaba a voz en cuello augurando la inminente tragedia, un tercero procuraba accionar el freno mecánico de emergencia (y se cargaba la manija el muy cretino), una viejecita sacó su rosario del bolso y se puso a pasar cuentas como si tal cosa y otra chica, que por cierto estaba muy buena, se tapó los ojos instantes antes de que el andén finalizara y yo me estampara contra el muro que acotaba la boca de entrada al túnel.

Lo principal es que no me he matado; estos tubos, la vía y los vendajes así me lo sugieren (a no ser que en el nirvana existan salas de recuperación como las de los hospitales, que no creo). En fin, que momentos después de recobrada la conciencia, he tenido el impulso de rascarme la pierna, me picaba, y es entonces cuando me he dado cuenta de que había sido inmovilizado a la cama. Pero ¡Uf! El caso es que la pierna me picaba horrores… Aunque ¿de verdad me picaba la pierna?

No he querido forzar la situación, incorporarme para verificar esa sospecha que me asalta, ese fogonazo de recuerdo señalando que, mientras yo terminaba cayendo sobre el andén, la pierna continuaba el trayecto enganchada a la puerta del metro.

1 opinión en “CCC Nº VII. LA PIERNA”

  1. Pues si, Enrique, es muy posible que la pierna te siga picando, mucho se ha escrito y descrito, sobre el sensibilidad de algun “miembro” amputado ( que no de los miembros imputados, esto carecen de ella))Uf! me parece que me estoy liando.
    Bueno, que me ha gustado, como casi todo lo tuyo.
    Pura.

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