De CCC: AMANTE (I y II)

AMANTE I.

El amante busca a su fugado amante. Lo busca desesperadamente por cada rincón de su apartamento. No busca su presencia está claro, busca sus rastros extraviados: olores, objetos personales, vestigios varios…

El amante sabe que su amante no volverá jamás, que otro amante se lo ha arrebatado. El amante piensa que su amante es un tránsfuga y por ello se ofusca aun más. El amante recurre a su imaginación para aliviar ese dolor que le mortifica; no escatima alternativas ni escenarios, cualquier detalle es legítimo pese a que éste provenga del lugar más obsceno, de la situación más indeseada, ya que ahora todo le sirve, todo le trae recuerdos y los recuerdos le reconfortan: una prenda interior olvidada (o no) en el cesto de la ropa sucia, el vaso con la marca de sus labios abandonado en el fregadero, ese papel garabateado y arrugado y arrojado en un rincón, el cajón sanitario del gato de su amante, que permanece ahí todavía (no así el gato, a ese se lo ha llevado; por fortuna), en el cuarto de baño, residuo dentro del lugar destinado a lo escatológico pero también al aseo y la seducción. Sí, le consuela todo cuanto tenga relación con, y provenga de, le consuela ahora que su hogar se va transformando en las distintas celdas de una penitenciaría.

El amante, se acurruca en el sofá. Encuentra un bolígrafo entre los cojines, un bolígrafo que sin duda ha dejado olvidado su amante… ¡Descuidado amante! Piensa con benevolencia. Y es entonces, que el amante utiliza el bolígrafo para escribir unos lánguidos versos, que enseguida se apresura a insertar en una página de Internet (y que podría llamarse amantes.com, o como desee cada cual, la cuestión es que vaya de amantes despechados) y le pone un título: “Amante 2”…

AMANTE II.

Y entonces relee:

En un cajón hallé esto:

 

Estacionado,

un tiempo quiero dejar.

Siempre vigente,

mi tiempo presente.

Desestacionando

lo visible y material.

Aceptado, inservible, permanente,

supuestamente necesario.

Estacionado.

Nadie lo puede tocar,

y no ocupa lugar,

y solamente te ocupa.

Estacionado, añorado,

amante fugado.

Invisible soy de ti,

solamente tú me ocupas.

 

…Y después, enseguida se arrepiente, y borra el poema de amantes.com y esconde el papel donde lo ha escrito en un cajón. Un amante, y un poema, y un cajón que procurará olvidar.

1 opinión en “De CCC: AMANTE (I y II)”

  1. Enrique :si sigues publicando a este ritmo, me va a ser imposible llevar el compas, de todas formas y siguiendo con el simil musical, este “escrito-poema” me trae una sintonia, que no sé si es triste o alegre, en cualquier caso evocadora…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *