2º QUERIDO PAPÁ

Papá solía morirse dos veces por semana. Pero su fortaleza era tal, que superaba cada una de sus crisis hipoglucémicas como un ave fénix. De pronto, cuando todos pensábamos llegado su final, abría los ojos mirándonos de uno en uno con expresión entre sorprendida y fastidiosa, hasta que, de manera inopinada, se paraba en alguno de los familiares que asistíamos a lo que pensábamos sus últimos instantes de vida, lo señalaba con un dedo acusador y decía: ¡Tú no eres nada mío!, ¡largo de aquí! El aludido, era un acuerdo tácito, simulando despecho se largaba sin más y, naturalmente, ya no volvía aparecer cuando se nos comunicaba la inminencia del siguiente óbito. El día que Papá tuvo la crisis definitiva, la que finalmente lo llevó a la tumba, sólo quedaba yo. Entonces me sujetó la mano y dijo: ¡Tú si eres mío! Y se murió. Previsor, me había hecho acompañar de un notario, que levantó acta de las últimas palabras de mi querido papá. Creo que sobra comentar que la herencia fue mía y sólo mía.

5 opiniones en “2º QUERIDO PAPÁ”

  1. No me voy a extender escribiendo… el autor del blog dice que ya puedo dejar un comentario, pero no me lo acabo de creer, no es cuestión de decir lo que me ha gustado, lo original, lo bien que escribe, para que luego me pida no sé que y no publique mi comentario.
    Soy P.

  2. Descreída Pura, como verás y aunque vayas de incógnito, ya se pueden dejar comentarios, la próxima vez da la cara.
    Besos.
    E.J.

  3. Menudo rollo!!! ahora creo que lo he conseguido, después de hacer trabajar tanto para dejar un comentario, se me ha olvidado lo que quería decir. ¡Ah! ya me acuerdo. Adios.

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